miércoles, 25 de mayo de 2011

España y la anorexia. Tan sencillo, tan complicado

Ha pasado mucho tiempo. Estuve en España todo febrero y marzo de este año, con una beca para un curso de edición. El curso fue estupendo, los maestros excelentes, Madrid lindo,viajar por España mejor y mis compañeros fueron quizá lo más estupendo de la experiencia. Conocí muchos lugares y gente, aprendí muchas cosas no sólo en el terreno profesional o académico.

Las dos primeras semanas lo pasé fatal con la comida: me pesó el cambio de alimentación, además, nos daban el almuerzo en la cafetería (donde la comida no se caracterizaba por excelente) y para rematar, los meseros no terminaban de enterarse por qué no comprendíamos el menú (en los distintos países hispanohablantes parece que cada platillo tiene un nombre súper distinto). Total: nunca comía lo que quería y algunas cosas incluso me cayeron bastante mal.


Por el otro lado estaba la marcha madrileña, el canto de sirenas de la vida nocturna. ¿Y cómo no ceder a él? Muchas noches, aún sin la intención de ir de bares terminaba con algunos compañeros bebiendo en una librería, un bar, casa de alguien... de copa en copa y caña en caña hasta que la noche se hacía larga y se encontraba con la madrugada. Y sí, al día siguiente todos íbamos a clase sobrellevando nuestros desvelos y resacas tan bien como el cuerpo nos lo permitiera.

Para mí la segunda semana fue crítica: cogí la borrachera de mi vida y tuve miedo de recaer. La borrachera fue así: como cada noche entre semana, pensábamos quedarnos en casa, tranquilas (vivía con otras tres chicas). Pero mi compañera chilena me convenció de acompañarla al bar de enfrente (que era como visitar una peli de Almodóvar) para cenar. Me llamó también L., mi amigo madrileño, y quedamos los tres en el bar. Tomamos vodka y agua tónica, yo tenía el estómago casi vacío --ese día la comida me había caído particularmente mal-- y terminé súper ebria, al grado de vomitar de borracha por primera vez en mi vida tan pronto llegué a casa. Mi amigo entró al baño conmigo para asegurarse que no me desnucara contra algún mueble y me recogió el cabello --que traía suelto-- con sus manos. "¿Qué es amor sino esto?", me dije a lo largo de esa noche sin fin, que pasamos hablando recostados en el sillón sin dormir más que a ratos, contándonos cosas quizá demasiado íntimas, de las cuales recordaríamos sólo la mitad a la mañana siguiente.

En la foto, en otra borrachera épica. Empezamos en una librería de Malasaña, de ahí dos bares, luego tapas y perdernos por las calles de noche hasta terminar en un lugar de salsa bailando con cubanos.

Lo del miedo, como siempre, es menos poético, menos lindo. Diría que todo empezó cuando hablé con mi chico en videoconferencia y me dijo que me veía más delgada. "Pero si estamos comiendo más que la cresta", intervino una de mis compis para tranquilizarlo. Yo asentí y sonreí. Traté de portarme como si no pasara nada, pero no me salió. Y esa noche en la mesa del comedor , ya solas las cuatro, terminamos hablando. "¿Tuviste anorexia?", me preguntó una de las chicas poniendo el dedo en la herida sin más preámbulos. "Sí. Pero aparte...", respondí yo sin darme cuenta de todo lo que ese "sí" dicho de prisa implicaba.

Mi primera casa madrileña. (La segunda fue casa de mi amigo L., pero no hay fotos). La mesa de la revelación en un día más afortunado: hice lentejas y compramos kebab y vino.


Debo decir que mis sombras también se alimentaron de otro factor. Desde que me dieron la beca intenté quedar con una chica que conocía sólo por su blog y que ha devenido en amiga. Sin embargo, desde que tuve los boletos de avión en mano, ella estuvo mal. Ingresada por unos días, luego en casa esperando un ingreso en una clínica especializada. Y sí, tuve miedo. Por ella, por ambas, por todas. Porque volví a preguntarme, en medio del primer invierno de bajo ceros con lluvia de mi vida, si de verdad esto nunca se cura. Si nunca podríamos ser "normales" y tener una vida plena sin el demonio de la anorexia acechándonos a nuestra espalda.

Sólo sé que en algún momento, en un día entre las llamadas de larga distancia a mi amiga española, las videoconferencias con mi gente en México, las borracheras y la pésima comida de la cafetería me dije que si no quería que me trataran como enferma, no iba a actuar como enferma. Y ya. Así de fácil, así de difícil.

Esta foto es de Sevilla, donde casi al final del viaje mi cabeza y mis horarios eran un caos. Las dos chicas a mis lados me hicieron una cena de despedida divina en el hostal.

Y al final no fue tan terrible. Nadie me trató extraño por haber admitido aquella noche ante la mesa del comedor que padecí un trastorno de la alimentación. Nadie me controló la comida ni sacó conclusiones erróneas cuando me pasé media noche en el baño vomitando de borracha. De mis compañeras recibí un "No te vamos a dejar caer" que se tradujo en muchos abrazos, ofrecimientos para hacer la cena cuando la mitad de nosotras estábamos exhaustas y hambrientas y sobre todo oídos dispuestos a escucharme cada vez que me invadía la zozobra, cada vez que las cosas se pusieron mal o fueron duras. Y confesarle a mi amigo madrileño esa noche de borrachera que por años deseé no tener curvas tampoco trajo ninguna tragedia a mi vida. Recibió la confesión con la misma aceptación sin juicios con que ha recibido tantas cosas a lo largo de estos seis años y tres continentes que llevamos de conocernos. Y no pasó nada. A veces me sentí incómoda igual, otras incluso él me ayudó a revalorar mi "voluptuosidad" desde los vestires salerosos de aquella ciudad aquel invierno.

Mis compañeras de piso. Cuando tu país pasa a ser tu nombre, o al menos tu apellido: Chile, México, Nicaragua y Ecuador.

Ahora reinstalada en mi vida cotidiana me siento muy bien, feliz de haberme ido y feliz de haber vuelto. A veces todo es solamente así de sencillo, así de complicado. Abrazos.

Al final de la beca terminé pasando unos días en un okupa madrileño, recorriendo Andalucía e incluso tuve tiempo de visitar Portugal, larga deuda desde que en 2007 perdí un vuelo Londres-Lisboa. Todo el viaje fue estupendo, e incluso tuve la oportunidad de encontrarme con la primavera en Sevilla.

18 comentarios:

Seda dijo...

Yo soy de Madrid y si, la movida madrileña es lo mjor (L)

Ahora mismo no recuerdo de que te conozco, supongo que porque hace muchos meses que no publicas...

yoquemebusco dijo...

Hola Lilith, que lindo volver a saber de vos.
Que emoción hay en lo que contás y que maravilla que lo hayas podido disfrutar tanto.
Te dejo un beso.

¡salú!

Lucía

LiLiTh (NeFeSh) dijo...

Seda: Tampoco recuerdo que hubieras comentado nunca, pero esta desmemoria mía para con el blog no ayuda. Sí, la movida madrileña fue de mis cosas favoritas en tu ciudad.

Lucía: ¡Gracias, guapa! Allá conocí muchos uruguayos y tuve una compañera argentina. Escucho tu "vos" clarito en mis oídos. Beso.

MX dijo...

Es muy inspirador saber que a pesar de lo que has pasado con los trastornos alimenticios, ahora eres una mujer que acepta lo que tiene, intenta disfrutar de la vida y lucha por lo que quiere :)

Va sonar cómico, pero así pasó; justamente hoy estaba recordando tu blog y algunas cosas que escribiste y que me llegaron. Puede que no te conozca o que nunca hayamos chateado, sin embargo eres una chica a la que admiro por ser fuerte y dejar atrás la obsesión con el cuerpo... con la comida. Espero que alguna vez pueda hacer lo mismo :(

Un bexo!

MX dijo...

Por cierto, luces muy guapa en tus pics (:

Siquiátricaaa Tóxicaaaa dijo...

Llegué acá por un blog amigo. Qué cierto lo que dices de las sombras!
Te dejo un abrazo (:

LiLiTh (NeFeSh) dijo...

MX: gracias por tus comentarios. Claro que se puede dejar atrás todo esto, es cuestión de aplicarse a ello. Te mando un abrazote. ;)

Siquiátricaaa Tóxicaaaa: Pero las sombras también indican que, por lo menos, en algún lugar, hay luz. Beso.

Anónimo dijo...

Gracias por ayudar con tus palabras a las que están en una situación similar a la tuya. En algunos momentos hay que esforzarse en hacer las cosas bien, pero cada vez cuesta menos. Yo pienso en la cantidad de tiempo que pasaba pensando en la comida/cuerpo y la cantidad de cosas que ahora puedo hacer en ese tiempo y que me han permitido cultivarme como persona.

Me alegro mucho de que hayas superado la prueba que te puso con cum laude.

Animo y sigue tan bien

Melissinha Samsa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
LiLiTh (NeFeSh) dijo...

Anónima: Me da mucho gusto leerte, sí es sorprendente la energía que deja recuperarse de un TCA.
Melissinha: Gracias por tus palabras, me alegra que el blog te sirva. Ojalá que pruebes hacer yoga, a mí me sirvió mucho. Te mando un abrazo muy fuerte a Costa Rica.

yoquemebusco dijo...

Hola Lilith, pasaba a saludar y dejarte un abrazo. Espero que estés bien.
A mi me encanta hablar de "vos" pero también es lindo escuchar el español de otros lados, todos tienen un "cantito" diferente.

¡salú!

Lucía

Larii dijo...

Seguidora #100. Solo puedo decirte, GRACIAS por escribir.

LiLiTh (NeFeSh) dijo...

¡Gracias por sus lecturas, sus comentarios! Porque esto me hace no sentir sola, le da sentido a todas las palabras, todas las horas. Abrazotes.

poseida dijo...

awwwwww ame tu blog con lokura esta increíbleeee...♥

LiliANA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

Hola, aunque veo que ya tiene un tiempo que escribiste la ultima entrada quiero agradecerte. Yo acabo de dar con tu blog y creo que es algo muy lindo que quieras compartir tus experiencas y sentimientos con todos nosotros. Yo sufro de depresión mayor, y ya he pasado por ana y mia, no logro salir de mi depresión y constantemente recurro a ellas. Mi soledad y mi aislamiento es cada ves mas grave pero quiero decirte que en tus entradas me sentí identificada y que alguien de alguna manera me entiende. Muchas Gracias!

María Genérica dijo...

Bueno llegue algo tarde. Me puse a leer su blog hace tiempo, pero hasta ahora que tengo cuenta lo sigo :)
Yo no la conozco, ni usted a mí pero me da algo de esperanza su valentía para aceptar sus problemas.
Por último le pido permiso para comentar alguna de sus entradas en un trabajo universitario que pretende tratar los TCA desde puntos de vista sociológicos y pscicológicos ;)

Señorita Sombras dijo...

Me parecen más que inspiradoras estas palabras que escribes en cada una de tus entradas. Son muy alentadoras para aquellas que sufrimos con el monstruo de la anorexia y la bulimia a cuestas. Eso yo me lo sé a la punta.
Es más que tortuoso no tener nada más en tu vida que los pensamientos de que voy a comer hoy, como haré para deshacerme de eso que comí ó bien, como diablos excusaré otra comida más.
La vida se te resume a la eterna preocupación de que has comido demasiado cuando en realidad solo te entraron por la boca jugos de toronja calientes, gelatina, un poco de nopales cocidos, una rebanada de pan tostado integral bajo en calorías, cereal integral, unos cuantos gajos de toronja, cantidades grandes de agua y muchos chicles sin azúcar.
Aún graduada de la mejor universidad de país no puedes trabajar pues la imagen escuálida que das te delata de inmediato y las conversaciones con tu padre te matan cada vez más al escucharlo decir que no le interesa más tu vida, que no le importa si voy o no al doctor, que literal mencione las palabras: "has de tu vida la que de tu pinche gana". Te rompe el alma, pero no rompe con la enfermedad. Es más poderosa que la crítica.
Solo espero poder llegar un día a publicar un blog en el que diga"esto fui y ahora esto soy" mostrando fotos de mi dolorosa delgadez y después una lindas fotos de un cuerpo no escultural, pero al menos un poco más soportable y menos vergonzoso y vomitivo.
Tomaré estas entradas para tratar de hacer en mi vida un cambio por mi misma ya que a nadie le importa más lo que haga o deje de hacer.
Saludos :D

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