
Nací en 1983, en la ciudad de México, en donde he pasado casi toda mi existencia, aunque desde que mi mamá recorrió el norte del país en tren, cuando estaba embarazada de mí, no he parado de viajar... por el trabajo de mi papá, por mi trabajo, por las ansias que me queman de vez en cuando. Me gustan los días soleados (no necesariamente calurosos), el viento, la lluvia, el mar, los bosques. Las pláticas largas, las noches de copas con los amigos, los abrazos, los libros, la pintura, la fotografía y los gatos. Me obsesionan los edificios viejos, las calles retorcidas, el cielo, el agua en general, el idioma, las palabras, ciertas ideas.
Escribo desde que tenía ocho años y eso me ha salvado en varias ocasiones. Toda mi vida he trabajado con palabras, como correctora, como editora, como periodista; escribo básicamente porque sé hacer muy pocas cosas además de eso. Viví años con mi mamá y mi hermano, a inicios de 2009 me mudé con mi novio. Mi padre murió cuando era niña. Cargo en mi memoria muchos muertos, y aunque la vida me ha quitado bastante, creo que es más lo que me ha dado. Tengo muchos y muy sinceros amigos que son quizá lo mejor de mi paso por el mundo.
Besos.
AVISO: Si me conoces, o crees que me conoces en persona, trata de sobreponerte al asombro (o la indignación, o el miedo, o...) y, por favor, lee esta entrada.
La primera foto es de 2007, tras un año de recuperación, antes de un viaje de cuatro meses en el que pisé tres continentes. La otra es del verano de 2010, a casi cinco años de no tener una recaída seria.