jueves, 14 de febrero de 2008

14 de febrero. Habitación: soledad

Cito de memoria, así que se aceptan correcciones. Ambos los busqué para un amigo que vive atrapado --o enamorado-- con su soledad. La soledad es esa habitación de la casa que frecuentamos las personas deprimidas, suframos o no de TCA.

De mis soledades voy
a mis soledades vengo
porque para estar conmigo
me bastan mis pensamientos.
Sor Juana Inés de la Cruz

¿Acaso vale la pena estar solo
para estar cada vez más solo?
Cesare Pavese

Y sin embargo, la soledad es eso: sólo un cuarto de la casa de nuestra alma. El cuarto donde podemos encontrarnos con nosotros mismos y, dicen los místicos, donde dios nos habla más claro.
Pero también es el cuarto donde a veces nos sentimos encerrados, porque simplemente, nadie entra a nuestra soledad (y lo peor es que a veces la soledad existe también en compañía).

El mundo de Cristina

Andrew Wyeth
Esta obra de un pintor estadounidense representa a una mujer frágil y deteriorada arrastrándose por el campo hacia su casa.

Creo que la soledad es así: sientes que te arrastras por un campo desolado y todos los demás están muy lejos. Pero subrayo, sientes, porque en realidad la soledad no es una condena ni una cárcel. Es, una vez más, un cuarto.
Para quienes nos aman, a menudo es un cuarto de donde no pueden hacernos salir.
Pero recuerda que afuera siempre hay gente. Quizá lo más duro de los TCA para mí es la forma que que con ellos nos aislamos de la gente que nos ama. Porque sentimos que no nos entienden, porque sentimos que lo que nos pasa pasa por primera vez en el mundo.
Y es cierto, así como "el mundo nace cuando dos se besan" como dice Paz, también inauguramos la tristeza en el universo cuando la sentimos. Sin embargo, hay gente que ha sentido --no lo mismo, los dolores siempre son privados-- algo semejante a lo que nosotros experimentamos.

Imagen de la película
Stand by me



Y con alguien no me refiero necesariamente a quienes sufren de anorexia o bulimia, sino a nuestros amigos o familiares.
De mis siete mejores amigos, sólo dos hemos sufrido de anorexia. Mi mejor amigo y yo. (Un día, no hoy) hablaré sobre él. Pero eso no me aisló de mis amigos, o al menos, no para siempre. Mi mejor amiga no podía entender por qué no comía. Pero me hizo saber que le dolía mi situación. Y me quiere tanto --y yo a ella-- que tuve que buscar en mí una explicación para decírsela, y que ella me pudiera sacar del calabozo de mi soledad. Mi explicación fue que buscaba, de un modo u otro, morir. Que era mi forma de decir "paren el mundo, que me quiero bajar".
Ella nunca tuvo anorexia. Pero me entendió. Y me escuchó siempre que lo necesité durante los ocho años que sufrí del TCA.
Mi amiga I. tampoco tuvo anorexia nunca. Y cuando yo le conté lo que me pasaba, simplemente me dijo "No puedes vivir para siempre con tanto dolor. Tienes que hacer algo." Y me ayudó enojándose conmigo cuando me veía recaer, haciéndome ver que estar bien era mi decisión. Y sobre todo, yéndose de viaje y de fiesta conmigo, viviendo junto a mí momentos intensos que me hicieron ver que vale la pena recuperarse.
Mi amigo M.M. ni siquiera sabe que un día padecí anorexia. Pero entiende que los túneles de mi mente son hondos, que mi capacidad para la tristeza en ocasiones parece no conocer fondo. Y me ha ayudado con su oído atento y su presencia amable a darle voz a lo que me lastima, a reírme de mí misma.

Y no es que yo sea un ser privilegiado. Todos tenemos a alguien a nuestro alrededor. El reto es dejarlos entrar a nuestro mundo, al mundo íntimo de nuestros demonios.
Puedo decir que es una experiencia que asusta, pero también que enriquece. Porque al final descubres que todos los seres humanos sufrimos (unos más, otros menos) y que al final el dolor es el mismo. Descubres que eres vulnerable, pero que también lo son quienes te rodean. Que tienes defectos y que hay gente que te ama, no a pesar de ellos, sino completamente con ellos.

Amigos: se los digo por si un día llegan a caer en este blog. Hayan estado en mi vida unas horas, un mes o veinte años, me han ayudado a reír más fuerte y brincar más alto, pero también a entender mi dolor cuando lo veo todo negro. Han sabido mostrarme la luz, o, mejor, adentrarse en mi oscuridad para darme un abrazo. Hacen que mi vida sea más que horas.

11 comentarios:

morti dijo...

Yo no tengo amigos de carne y hueso.
Y la verdad he llegado a un punto en que me da pena que los demas sepan que puedo tener anorexia.

Nadia (mortifaga)

LiLiTh dijo...

Nadia... en verdad me dueles, porque te entiendo tan bien, porque cuando entro en tu blog hay cosas que leo que me suenan tan familiares.
Te repito algo de la entrada: todos tenemos a alguien a nuestro alrededor. El reto es dejarlos entrar a nuestro mundo, al mundo íntimo de nuestros demonios.
Puedo decir que es una experiencia que asusta, pero también que enriquece. Porque al final descubres que todos los seres humanos sufrimos (unos más, otros menos) y que al final el dolor es el mismo. Descubres que eres vulnerable, pero que también lo son quienes te rodean. Que tienes defectos y que hay gente que te ama, no a pesar de ellos, sino completamente con ellos.

¿No aplica eso para tu novio? Sé que con un novio es difícil, especialmente cuando se empiezan a dar cuenta de que sufres un trastorno y tratan de controlarte preguntándote si has comido, diciéndote que has bajado de peso... Suena trillado decir que lo hacen porque nos quieren. Diré que lo hacen porque NADIE puede ver a alguien que ama matándose y cruzarse de brazos. (Bueno, quizá haya excepciones tipo Living Las Vegas, pero en el mundo real ese caso es raro.)
Y sí, yo me moría de pena (y me muero de pena) de que los demás lo puedan saber. Pero hay gente que lo sabe, porque como dicen en mi casa, "lo que se ve no se pregunta". Y sobre todo, NO NECESITAS DECIRLO, basta con que hables con otros de cómo te sientes (la ansiedad, el miedo a envejecer, la presión que otros ponen sobre ti, el miedo...), aún sin mencionar la anorexia. Eso ayuda muchísimo.
Un abrazo de verdad, te escribo luego o hablamos por msn.

>*arcangel* dijo...

me ha encantado...
ojala mis amigos comprendieran mi enfermedad la minima parte como te han comprendido a ti los tuyos...


NaaNa

LiLiTh dijo...

Arcángel:
Eché una miradita por tu blog y he visto que eres de La Coruña. Tengo una excelente amiga de por allá a quien nunca he visto, pero que me ha apoyado mucho en esto de la recuperación. En www.foroanorexia.com se llama Wiggy, quizá te sirva mucho contactarla.
Y acá tenemos un dicho que dice: "al que no habla, dios no lo oye (y los mortales menos)". Para ser entendidos, debemos arriesgarnos a hablar, a desnudarnos, a decir que nos duele, hacernos vulnerables aunque sintamos que nos quebramos. Como me dijo un gran amigo: "los seres humanos fuimos hechos débiles para necesitarnos unos a otros y poder amarnos".
Besos y ánimo.

Julián Iriarte (bueno, ya: Oliver) dijo...

Paul Ricoer dixit:
"[...]estar juntos, condición existencial para que se dé la posibilidad de cualquier estructura dialógica del discurso, parece una forma de transgredir o superar la soledad fundamental de cada ser humano. Por soledad no me refiero al hecho de que frecuentemente nos sentimos aislados en una multitud, o al que vivimos y morimos solos, sino, en un sentido más radical, a que lo experimentado por una persona no puede ser transferido íntegramente a alguien más. Mi experiencia no puede convertirse directamente en tu experiencia. Un acontecimiento perteneciente a un fluir de pensamiento no puede ser transferido como tal a otro fluir de pensamiento. Aun así, no obstante, algo pasa de mí hacia ti. Algo es transferido de una esfera de vida a otra. Este algo no es la experiencia tal como es experimentada, sino su significado. Aquí está el milagro. La experiencia tal como es experimentada, vivida, sigue siendo privada, pero su significación, su sentido se hace público."
El milagro que haces aquí es espeluznante, y sorprendente. Si bien las consecuencias son muy otras, mis motivos son similares; y leerme en otro espejo siempre es revelador.

LiLiTh (NeFeSh) dijo...

Me ha encantado la cita de Ricoer. Tengo una amiga fotógrafa que dice que ella se encuera a la menor provocación. Y supongo que, de un modo u otro, eso es el arte: desnudarse; y también lo es el amor.

Anónimo dijo...

LA VERDAD ES QUE NINGUNA PAGINA CON CARACTERÍSTICAS COMO ESTA ME HABÍA LLAMADO TANTO LA ATENCIÓN Y MUCHO MENOS LE DEDICABA TANTO TIEMPO LEERLA..,,, ME ENCANTO LEER ALGUNOS... Y ME SIENTO PLENAMENTE IDENTIFICADA CONTIGO EN EL TEMA DE LA SOLEDAD,,,, ADEMAS, ALGO QUE NUNCA HE PODIDO LOGRAR ES DISIMULAR EL DOLOR, ME REBELO EN CONTRA DE LAS INJUSTICIAS Y DE ESO HAY MUCHO EN EL MUNDO.... Y NI QUE DECIR DE LOS CORRUPTOS.. BUENO EL CASO ES QUE ME GUSTO MUCHO TU BLOGGER-----
WANDA

LiLiTh (NeFeSh) dijo...

Hola Wanda, me alegra que te guste la página, siempre serás bienvenida por acá. Supongo que somos varios los que no podemos con tanto dolor, por eso luchamos por hacer algo para cambiar la situación.
Besos.

Anónimo dijo...

Fabulosa entrada, como siempre... me emocionas, Lilith.

Sara*

Absurda dijo...

Yo pido disculpas por lo breve que seré... pero ahorita mismo lo que me nace es un simple pero sincero: Gracias.

Si bien no la padezco, ahora siento que puedo comprender esta condición un poco mejor.

LiLiTh (NeFeSh) dijo...

Absurda: Me alegra saber que mi entrada te ayude a incrementar tu comprensión de esta enfermedad... Mucho de eso es lo que me hizo escribir este blog. Saludos.

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