Esta página es el testimonio de mi recuperación de una enfermedad dolorosa, progresiva y mortal: la anorexia. Es también una búsqueda profunda sobre lo que yace bajo todas las mentiras que nos han dicho sobre los TCA, y un intento de cuestionar los estereotipos sobre la belleza y el cuerpo. Su fin es proporcionar elementos para pensar diferente sobre los trastornos de la alimentación.
viernes, 30 de noviembre de 2007
Ortodoncia segunda parte: Inicia la odisea
El aparato será una placa Hawley, que es un paladar de acrílico con alambres y ganchos para mover los dientes. Suena horrible, y no se ve muy estético, pero ya puesto casi no se nota y corregirá completamente el problema de mi premolar y en un 80 por ciento o más lo del diente frontal.
Dudé de si optar por este aparato, porque lo asocio con los que usan los niños de primaria, pero buscando en internet y hablando con la odontóloga creo que fue la mejor elección: corrige más rápido que las placas Essix (son las guardas de plástico transparente), se puede activar en cada visita al ortodoncista y a diferencia de los brackets es removible y más económico.
Ahora sólo me queda esperar al miércoles que me den el aparato y empiece otra vez el dulce dolor del ajuste de dientes, con todo el sufrimiento/placer que ello implica.
miércoles, 21 de noviembre de 2007
Las razones detrás

jueves, 15 de noviembre de 2007
Anorexia y ortodoncia
Sé que para mucha gente es normal bajar de peso durante un tratamiento de ortodoncia, pero en mi caso sólo fue un pretexto más para no comer.
Hace un año me sacaron dos muelas del juicio (las dos de abajo) y durante la semana que duré inflamada bajé un kilo y medio, aunque estaba ya en tratamiento con una nutrióloga para subir de peso. A mí psicóloga le alarmó lo rápido que perdí peso, y estuvo a punto de suspenderme la terapia --ya saben, las negociaciones de que si bajas más allá de un cierto peso te suspenden las sesiones hasta que recuperes peso--.
Ahora, con lo de las muelas, se me han movido algunos dientes y me gustaría corregirlos, aunque no sé si eso me vaya a hacer dejar de comer como antes...
Además, no sé si será masoquismo, pero en cierto modo disfrutaba el dolor de los cambios de ligas... ¿estaré loca?
lunes, 12 de noviembre de 2007
Libros on line en inglés
Tratamiento de la anorexia en casa
La dinámica de vivir en una familia disfuncional
Duelo ante el suicidio
Cómo crear un plan de alimentación con tus alimentos favoritos
Cómo detener los atracones
Programa anti-estrés de 21 días
Curar el insomnio sin medicamentos
Combatir la depresión
Técnicas de yoga
martes, 30 de octubre de 2007
Simone Weil
Manchar es alterar, tocar. Lo bello es lo que no se puede querer cambiar.––Simone Weil, La gravedad y la gracia.
Es considerada una de los pocos místicos del siglo XX. Nació en en París en 1909, en una familia judía, intelectual y laica. En su adolescencia estudió filosofía y literatura clásica. A los 19 años ingresó a la Ecole Normale Superiore junto con Simone de Beauvoir y obtuvo calificaciones más altas que la famosa filósofa. De su apariencia física, hay quienes afirman que se esforzaba por resultar fea, a fin de no llamar la atención por otra cosa que no fuera su pensamiento.


El striptease de matarse lentamente
--Sylvia Plath
Este post surgió por algo que leí en un blog argentino . Me parece que la frase (ambas, la del título y el epígrafe) describen muy bien lo que es la anorexia.
viernes, 26 de octubre de 2007
Ni soy perfecta ni eres Adonis

Al final, eso pasó. Digo, mi principal problema nunca ha sido la imagen frente al espejo. Pero esto me lleva a la cuestión de cómo nos afecta la percepción de la gente que nos rodea sobre nuestro cuerpo.
Tal vez en cierto modo soy muy poco para él. Y no lleno sus expectativas: no tengo pechos y estoy muy flaca para sus cánones. Tal vez no soy la mujer buenísima que te imagina le corresponde, quizá lo piensa así porque nunca se ha mirado al espejo con honestidad, o tal vez porque el machismo que lo hace ver a la mujer como símbolo de status, para compensar sus inseguridades, para presumir.
Y sé que no soy la única que padece esto. ¿A cuántas mujeres no las ha destruido un comentario de alguien que aman?
Y así y todo soy, y quizá siempre sea lo mejor que te ha pasado en la vida.
Mentiras que cambian el pasado
Como dice Javier Marías, el escritor español, a menudo pensamos que nuestro pasado es fijo e inalterable, que sólo el presente y el futuro son móviles. Sin embargo, en ocasiones descubrimos algo que hace que se altere nuestro pasado, o al menos la idea que nosotros teníamos de él. Entonces todo parece brumoso e incierto, ya no sabemos en qué podemos creer. Eso me pasó ayer.
No aclararé cómo lo supe. Digamos que fue incidental. Supe que mi amiga y mi chico --quienes se dicen "hermano" y hermana", siempre han trabajado juntos y se llevan super bien-- estuvieron saliendo juntos hace casi un año. Cabe aclarar que en ese tiempo mi chico y yo habíamos roto --duramos un año separados-- y el tiempo en que eso sucedió (cuatro meses a lo más) estuvo justo como a la mitad de nuestra ruptura. Es decir, en teoría no hay nada que reprochar. Pero la verdad es otra: sí me desconcertó saber que hubo algo más entre ellos. Eso me ayudó a explicarme bajo otra luz muchas cosas que sucedieron desde entonces, y desde antes, y tambien me hizo preguntarme desde cuando mi chico sentía algo por mi amiga.
Indagando más, supe que a él ella le gustaba desde hacía un buen tiempo. Sin embargo, en los hechos, su conducta fue siempre irreprochable: nunca hubo nada de más, ni un toque, ni un abrazo ni nada. Y cuando hubo algo, él ya no estaba conmigo.
Sin embargo, también me enteré de otras cosas que lastiman... Pero seguiré con el desahogo en otro post.
lunes, 15 de octubre de 2007
A un kilo del alta
Y, ¿cómo me siento con todo esto? Por un lado, aunque a mí nunca me ha obsesionado mucho el peso, la verdad es que a veces quisiera sentirme y verme más frágil, como cuando pesaba menos. Pero la realidad es que, distorsiones aparte, me veo casi igual que siempre y me queda la misma ropa. Sólo que la cara se me ve un poco menos esquelética, lo cual está bien.

lunes, 8 de octubre de 2007
miércoles, 26 de septiembre de 2007
Carta a mi padre
Si para ser totalmente adultos hay que, como dice Freud, matar al padre, al menos en eso ya voy de gane.
Pero estar sin ti es casi como tener una pierna o un brazo de menos. Duele y sabes que falta, miras donde debería estar y no hay nada.
¿Por qué de entre todos los trabajos del mundo elegiste ese? ¿Sabías lo que podía pasar? ¿Te imaginabas que nos ibas a dejar, la falta que le ibas a hacer a mi hermano, a mi mamá, a mí? ¿La falta que de por sí nos hacías?
Nunca te tuve. Me hiciste falta para sentirme segura, protegida, querida, aceptada. Nunca supe si te sentiste orgulloso de mí.
Y sin embargo, de alguna manera te encuentro en mí a cada rato. En mi fuerza, en mi carácter; pero también en mis defectos, en mis obsesiones, en la terquedad, lo inflexible, lo perfeccionista, lo dura, lo cruel.
Pintura: Rafael Gaytán
Me duele que faltes porque eres irrecuperable, porque nada puedo yo -o puede nadie- para remediar tu pérdida. Porque es saberme perpetuamente incompleta, toparme con todo lo que me falta y siempre me va a faltar. A veces la ausencia es insoportable para mí que me he pasado la vida tratando de concentrarme en lo que sí tengo, en lo que puedo hacer, en esforzarme, en hacer siempre más. Ahora resulta que nada de eso llena el vacío: faltas y faltas para siempre.
Luego lo peor: que tampoco tengo recuerdos idílicos de ti a que aferrarme. Que sí, me ha hecho falta mi papá muchas veces, pero me hiciste falta y me haces falta no sólo porque hayas muerto, sino desde antes.
Hay veces que me gustaría que te hubieras tomado el tempo de hablar conmigo, de conocerme, de dejar que te conociera. Porque más que una presencia, a menudo vienes a ser el hueco donde caben todas mis ausencias, la mano o la pierna que no tengo. A veces eres mi justificante para tener miedo. Y quizá detrás del 'no es suficiente' que me acosa, en el fondo hay un eco de tu voz, de tu mirada.
Mi consuelo es que a todos nos falta algo. Es lo que nos hace imprefectos y susceptibles de ser amados.
lunes, 24 de septiembre de 2007
Encerrada en un cuarto de pánico
Fin de la terapia
La semana pasada mi terapeuta me dijo que daba por terminada la terapia. Más que un alta es aceptar que había llegado a un momento de estancamiento en la terapia, donde ya no le encontraba sentido a seguir hablando sobre mí… porque simplemente no había mucho que me molestara o doliera. Y como admite mi terapeuta, no se trata de encontrarle el lado malo a lo que no lo tiene.
Debo de aceptar que, muy en el fondo de mí, esto me deja un poquito a la deriva. Por un lado me da gusto, porque significa que estoy mucho mejor que hace un año, que soy más capaz de expresarme y de abrirme que antes, que me río más, que acepto más mis errores. Pero por otro lado, si comparo mi proceso de recuperación con el de mi chico (el es adicto a las drogas en recuperación) el mío me parece increíblemente breve.
Sin embargo, trabajar con los defectos de carácter y afrontar las altas y las bajas de la vida es un camino interminable, sólo que por ahora lo recorreré yo sola.
Supongo que esto también me hará escribir más a menudo. Después de todo, este blog también es una forma de terapia.
sábado, 1 de septiembre de 2007
Más allá de la comida
En mi caso, nunca pensé demasiado en la comida... simplemente cuando llegaba la hora de comer, no comía.
Pero como decía al principio, el punto es lo que la comida simboliza. En mi caso, al privarme de alimentos me castigaba de alguna forma por algo de lo que me sintiera culpable, y dirigía contra mí misma el enojo que sentía.
Cuadro: Julio Larraz
sábado, 25 de agosto de 2007
Yoga
El hatha yoga es un tipo de yoga conocido por su práctica de asanas o posturas corporales. Significa unión de los opuestos. Es uno de los métodos de yoga más difundido en todo el mundo y su finalidad es preparar el cuerpo para la meditación.
Ayuda a mejorar la postura y la concentración, y también a manejar el estrés y la tensión a través de técnicas de respiración y relajación.
A mí me ha servido para conocer mi cuerpo y sentirme más a gusto con él, para sentirme más "en casa", menos encerrada.
Foto: Lorenzo de Quirós
Además, el yoga es una disciplina integral, que ayuda a la unión del cuerpo y la mente. O sea que lo recomiendo bastante para quienes padecemos TCAs.
La terapia, ¿qué hace que funcione?
Al menos a mí me ha ayudado para ser un poco menos dura conmigo misma, para permitirme sentir antes de pensar, para aprender a validar lo que siento, para reconocer mis errores, para perdonarme un poco y reconocer las causas que hay detrás de la anorexia.
Sigo creyendo sin embargo, que la terapia no es para todos. Pero a veces es agradable sentir que no estás solo, contar con un poco de ayuda y una guía. Para mí lo que me convenció de quedarme con mi terapeuta fue su respuesta sencilla a mi comentario de que después de todo ella era sólo una desconocida: "Sí, pero también yo he estado del lado que tú estás." Y en efecto, lo ha estado. Anorexia y bulimia por nueve años la hacen comprender.
Ahora bien, ¿qué hace que funcione un proceso terapéutico? Yo creo que son varias cosas, pero primero que nada, creo que las ganas de que funcione. Segundo, la confianza. Claro que para confiar debes asegurarte de estar en manos de un profesional bien capacitado. Tercero, la paciencia y la perseverancia. A veces, sobre todo con terapia cognitivo-conductual o psicoterarpia se pueden ver resultados rápidos. Pero también llegan momentos de estancamiento, y hay que ser paciente con eso, y estar siempre dispuesto a trabajar duro con las cosas que nos lastiman. Y cuarto, tener en mente que, como me dice una amiga con formación de psicoanalista, al final lo que cura es la relación humana.
Si hay algunos de ustedes que vivan en la Ciudad de México puedo recomendarles a mi terapeuta... si no, les deseo en verdad suerte con su búsqueda.
Vuelta del viaje
Por supuesto, las clases de escalar y de yoga también sirvieron bastante, y al final la experiencia fue extraordinaria. (Para saber más de mi vida que sí es vida click acá. Nadie de ese blog sabe de este. Pero ustedes pueden visitarlo si quieren ;) )
Caminar tantos kilómetros entre plantaciones de té, montañas, orillas de lagos y ríos, costas y desiertos me hicieron sentir que verdaderamente la recuperación vale la pena. Ahora, a seguir luchando por ella...



