A través del yoga te enseñas a ti mismo a liberarte y observar.
Mariel Hemingway

Su hermana Margaux se suicidó en 1996, cuando tenía 41 años, justo un día antes del aniversario del suicidio de su propio abuelo. La propia Mariel tuvo una vida turbulenta y padeció un trastorno de alimentación severo. Ha tenido que sobrellevar lo que llama “la maldición Hemingway”, luchando contra la depresión y sus propios pensamientos suicidas.

En el libro Finding My Balance, habla sobre su infancia, sus relaciones familiares y de cómo el yoga y la maternidad la ayudaron a enfrentar sus demonios y reconectarse consigo misma. Cuenta que cuando empezó a practicar yoga empezó a experimentar sensaciones que ningún otro ejercicio le daba: “empezaba a sentirme en paz. También empecé a tener una percepción diferente sobre quién era. Y esa fue realmente la clave para mí. Empecé a verme de un modo más suave”.
Aunque pensaba no incluir actrices ni modelos en la lista (porque de hecho muchas de ellas sufren trastornos de alimentación en gran medida debido a que viven de su imagen física), creo que Mariel y Uma Thurman son buenas excepciones. Para mí el valor de la historia de Mariel es que nos permite darnos cuenta de cómo ciertas familias cargan con una dosis de tragedia que para cada miembro se traduce en un trastorno diferente: el propio Ernest Hemingway batalló toda su vida con el peso. Y lo mejor, este caso es prueba de que sí se puede superar un TCA.
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