
Hay un vértigo muy particular que acompaña a un tca. El vértigo de mentir. La anorexia o la bulimia te hacen experta en mentir, porque todo el tiempo andas negando que vomitaste, o afirmando que comiste aún cuando no lo hayas hecho en días, inventando pretextos para no comer o excusas para tu delgadez, tus ojos enrojecidos o tu rostro inflamado.
En mi familia hay un dicho: "Lo que se ve no se pregunta", y fue quizá ese el lema que mi madre y mi hermano adoptaron ante mi anorexia. Era evidente, y ellos, especialmente mi madre, optaron por no preguntarme, y yo por no decir nada. Al principio temí hablar abiertamente por miedo al internamiento (yo era menor de edad y mi pérdida de peso concordaba con los criterios para un ingreso), luego porque temí que mi mamá se sintiera culpable de lo que me pasaba. Y al final, porque a mí la terapia y la nutrióloga me funcionaron, por más que mi mamá no crea en esas cosas, y no estaba dispuesta a gastar energía en discutir sobre mi elección de tratamiento.
Sin embargo, hubo otras personas en mi vida que lo supieron, y que yo acepté que ellas lo supieran. Como dice una entrada maravillosa de lostillutions, "Reconocer el problema ante los demás no es tan difícil como hacerlo ante una misma. Sincérate con aquella persona o personas con las que te sientas segura, como pueden ser tus padres, tu mejor amiga o tu pareja. Estarán para escucharte y ayudarte a conseguirlo".
Mis amigas de la secundaria sólo vieron lo evidente: no podía negar que tenía anorexia. Nunca lo discutí abiertamente con ninguna, salvo C., mi mejor amiga hasta la fecha. Ella me confrontó muy fuerte hacia el final del año escolar, y en cierto modo su intervención me hizo ver que no podía seguir así.

Y sin embargo, decirlo fue quizá algo que me salvó la vida. Un tca es una carga muy pesada para llevar sola. Y decir a quienes nos rodean que lo padecemos implica aceptar que pueden intervenir en nuestra vida, que eventualmente nos confrontarán. Es bien difícil, pero vale la pena. Una discusión puede ser la diferencia entre vivir o morir en silencio.
Una chica me lo decía muy bien: con el tiempo el TCA llega a ser como tu salvavidas; es a lo que recurres cuando las cosas no están bien. Y con el tiempo menos quieres soltarte, porque sientes que es lo único que tienes para sostenerte. En efecto, vivir sin anorexia o sin bulimia es dejar atrás una conducta que te daba respuestas cuando no las había. Algo que de algún modo te daba la sensación de tener el control.














